El texto argumentativo

La finalidad del texto argumentativo es convencer, persuadir. Es, por tanto, un tipo de texto que todos empleamos en nuestra vida diaria y, por ello, que nos conviene dominar si queremos que nuestras ideas, deseos o propósitos se realicen.
La argumentación esta formada por dos elementos: la tesis - aquello que queremos defender y de lo que queremos convencer a nuestros interlocutores - y el cuerpo argumentativo, los argumentos, - aquellas razones que empleamos para defender eficazmente nuestra tesis.
Los distintos tipos de argumentos pueden clasificarse de distintas maneras. Los argumentos, a su vez, se caracterizan por su pertinencia, validez (pueden ser falacias) y fuerza argumentativa, que se fundamenta en distintos tópicos: calidad, cantidad, belleza, mayoría...
La organización del texto argumentativo es muy libre, pues debemos elegir aquella que resulte más adecuada para nuestra argumentación. Así, por ejemplo, es posible que la tesis aparezca explícita en el texto o, por el contrario, implícita, obligándonos a deducirla. No obstante, la estructura habitual es introducción, exposición, cuerpo argumentativo y conclusión.
Finalmente, debemos recordar que son características lingüísticas del texto argumentativo; la función apelativa, la presencia de fragmentos expositivos, la claridad y el orden, el empleo de recursos expresivos, el predominio de la subordinación sintáctica, la importancia de los conectores textuales....
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