El español de América
Nos referimos con “español de América” a una variedad geográfica de nuestro idioma que, a pesar de su extensión, es bastante más uniforme que el castellano que se habla en España y que guarda bastantes diferencias con el castellano del norte peninsular y bastantes rasgos comunes con las variedades meridionales.
El español de América se extiende hoy más allá – al norte - de las fronteras políticas de los Estados de los que es lengua oficial (las veinte repúblicas hispanoamericanas) penetrando, al otro lado del río Grande, cada vez con más fuerza por los Estados Unidos.
El español llegó a América, como todos sabemos, en 1492, para entonces se habían producido ya en nuestra lengua la mayoría de sus procesos evolutivos más significativos (esto explica la uniformidad de la que hablábamos arriba). La lengua de los conquistadores entró en contacto con la gran variedad lingüística existente entonces en el nuevo continente y entre el castellano y las lenguas precolombinas se produjeron los habituales fenómenos de contacto de lenguas de adstrato, sustrato y superestrato. La influencia de las lenguas amerindias sobre el castellano se produjo fundamentalmente en el nivel léxico pues los españoles encontraron en América un mundo - plantas, animales, objetos… - desconocido hasta entonces en Europa. Primero las lenguas caribes fueron fuente de abundantes préstamos (piragua, huracán, tiburón, loro, caníbal, tabaco…). Luego lo fueron el nahualt, la lengua de los aztecas, y otras lenguas centro americanas - maya, otomí, zapateco… - (chocolate, tomate, tiza…). Y, finalmente, el quechua, lengua del imperio inca, y otras lenguas de América del Sur - guaraní, aimara… - (patata, alpaca, pampa…).
La política lingüística del imperio español, siguiendo la doctrina evangelizadora de la Iglesia católica, favoreció la supervivencia de las lenguas indígenas y, aunque muchas desaparecieron, la mayoría de las citadas perviven hoy e incluso algunas de ellas tienen carácter de lenguas cooficiales (el quechua en Perú, el guaraní en Paraguay) y un importante número de hablantes.
Como indicábamos al principio, los rasgos caracterizadores del español de América tienen mucho en común con los de los dialectos meridionales del castellano. La primera explicación es sencilla; fueron principalmente extremeños, andaluces y canarios quienes constituyeron el grueso de los conquistadores. Son así rasgos del español de América – como lo son de los dialectos del sur - la aspiración de s en posición implosiva, la aspiración de j, el seseo, el yeísmo. Otros rasgos como el rotacismo, la vocalización o pérdida de r o l implosivas, o la aspiración, perdida – o, por el contrario, mantenimiento - de s en posición final se extienden por algunas zonas del continente pero no por otras; básicamente, los rasgos comunes con el andaluz y los otros dialectos meridionales se extienden por las zonas costeras mientras en las tierras altas, en el interior – donde tendieron a instalarse los castellanos procedentes de la Meseta – se habla un castellano más cercano a la variedad septentrional del español peninsular.
Al margen de estos rasgos citados, fundamentalmente fonológicos, entre los de índole morfosintáctica – determinado uso de los pronombres o de los tiempos verbales, por ejemplo – destaca como principal rasgo peculiar del español de América el voseo:
El voseo consiste en el empleo del pronombre vos como forma de la segunda persona de singular, que se extiende por Argentina, Uruguay, Paraguay, América Central y el Estado mexicano de Chiapas y alterna con tú en Panamá, Colombia, Venezuela y Chile. Mientras en España, en el siglo XVII, se extendió usted como tratamiento de respeto y tú para el trato familiar, en América no desapareció la alternancia entre tú y vos que había caracterizado al castellano en la Edad Media. Donde se produce el voseo, la forma vos concuerda con formas verbales de plural (vos tenés) pero con los determinantes o pronombres propios de la segunda persona del singular – te, tu, tuyo – (vos te marchás con tu hijo). En el plural, como en el canario y el andaluz occidental, se ha perdido la distinción entre vosotros y ustedes, si bien ustedes se emplea con verbos de tercera persona en América y de segunda en España (ustedes son / ustedes sois).
En cuanto al léxico, el español de América se caracteriza por la gran proliferación de nuevos vocablos formados por derivación y por la conservación de arcaísmo que en España han caído en desuso.
El español de América, pues, constituye una variedad de nuestra lengua que guarda gran uniformidad, que se entronca con los dialectos castellanos del sur de España y que se encuentra en vigorosa expansión y que es hoy la variedad materna de cerca del noventa por ciento de los hablantes de nuestra lengua.
Podéis repasarlo todo en los distintos apartados de esta página de cnice (Ministerio de Educación) y escuchar distintas variedades del español de América en el catálogo de voces hispánicas (aunque todas de nivel culto; por tanto con una mayor neutralización de la diferencias).

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